El itinerario por el extremo oriental de sa Dragonera nos permite descubrir una parte importante de los valores naturales que motivaron la movilización ciudadana frente a los intentos de urbanización en los años 70 del siglo pasado y la declaración de parque natural el año 1995.
La vegetación modelada por el viento y la sal, la omnipresente lagartija, una importante fauna ornitológica y un paisaje dominado por el mar justifican con creces su visita, todo complementado con la vertiente etnológica e histórica de la isla.
El acceso a la isla no está adaptado para sillas de ruedas.