Descubrir Mallorca es sumergirse en una red de paisajes que van desde la capital hasta los rincones más recónditos de la Serra de Tramuntana. Para moverte por la isla dispones de múltiples opciones diseñadas para ofrecerte libertad: desde el alquiler de coches hasta la eficiencia del transporte público, pasando por el encanto de nuestro ferrocarril histórico o la calma de navegar por nuestro litoral.
Mallorca cuenta con una extensa red de carreteras bien señalizadas. La distribución es radial desde Palma, conectando rápidamente con las autovías de Levante, Poniente y la Central a través de la Vía de Cintura. Alquilar un coche permite llegar a todos los rincones, desde utilitarios básicos hasta vehículos de gran lujo.
Consejo de conducción: Si dispones de tiempo, recorre las carreteras secundarias para conocer la belleza del interior y sus pueblos. Aunque la distancia máxima es de unos 100 km, ten en cuenta el relieve de montaña al calcular tus tiempos y conduce con precaución, ya que muchos ciclistas eligen estas vías para su deporte favorito.
Un tren centenario de 1912 une Palma con Sóller en un trayecto espectacular entre campos de algarrobos, almendros y 13 túneles que atraviesan la Serra de Tramuntana. El tren llega al «valle dorado», famoso por sus bancales de olivos y cítricos.
La estación de Sóller (1606) es la más antigua del mundo y alberga una exposición de Miró y Picasso. Desde allí, puedes tomar el tranvía de 1913 para descender entre huertos hasta el puerto en vagones de época.
La Plaza de España de Palma (Estación Intermodal) es el centro neurálgico del transporte público. La red es accesible, con estaciones y vehículos adaptados para la movilidad universal.
Con sus característicos colores blanco, azul y verde, unen el centro con los diferentes barrios de la capital.
Los buses TIB (rojo y amarillo) operan por toda la isla desde la Plaza de España hacia las diferentes comarcas. Palma dispone también de una línea de Metro (M1) y trenes hacia Inca (T1), sa Pobla (T2) y Manacor (T3).
Existe una flota de más de 1.000 taxis de color blanco, fácilmente identificables por el escudo de su municipio. En Palma llevan una franja roja, mientras que en otros municipios el color varía. Son un transporte seguro y disponible a cualquier hora en los principales puntos turísticos, ofreciendo tanto servicios ordinarios como excursiones a medida.