La caminata, alrededor del valle de los naranjos, combina la visita de pueblos y aldeas, de interesante y cuidada arquitectura, con la contemplación de las vertientes escalonadas, de bosques de olivos corpulentos y huertos de naranjos.
Caminos y calles, bancales, lavaderos, casetas, iglesias, molinos y acequias. Todo ello nos habla de una naturaleza dominada por el hombre, pero surcada de torrentes y rodeada de cimas, peñas y canchales que también reclaman su protagonismo.
Apto para niños a partir de 6 años. Los carros de bebés sólo pueden llegar hasta el torrente de la ermita.